31 Fancine: Festival de Cine Fantástico Universidad de Málaga. Día 6, 'Hinterland', 'The Medium', y 'Mad God'.

 15/11/2021





La llegada del lunes, con la habitual resaca post borrachera, de títulos y eventos acontecidos desde el viernes, siempre supone un transito dulce y algo aletargado, por algo de cansancio acumulado, que nos recuerda también que no podemos bajar la guardia, ante la llegada del resto de películas a concurso, y los cortometrajes reales y de ficción, localizados este martes, segunda etapa reina de un Fancine camino de los memorable.

Centramos la mirada en las últimas películas a concurso, con el últimos trabajo del veterano realizador austriaco Stephan Ruzowitzky, que ya visitó con éxito el Festival en 2017 con 'Cold Hell', un notable thriller con puntos en común con 'Hinterland', su nueva propuesta. De Austria a Tailandia, La Horror Zone explota todo su exotismo con 'The Medium', una de las películas más destacadas del año, con presencia en innumerables festivales, en los que ha cosechado entusiasmo y desprecio a partes iguales, casi sin termino medio.

Lo de 'Mad God', en el espacio de Ánima Zone, ya es harina de otro costal, un trabajo inclasificable, rodado durante algo más de 30 años en Stop Motion, por el genio de los efectos especiales Phil Tippett, que indudablemente, marca uno de los encuentros más bizarros e interesantes de la historia del Fancine, otro hito para ésta 31 edición, la del paso definitivo a la madurez.

Para hoy martes, El Contenedor Cultural de la UMA proyecta el cortometraje 'Au Pair', de David Pérez Sañudo, a las 19:00, y justo una hora después, a las 20:00, otro cortometraje, 'Ivy', de Fran Campos, ¡no os los perdáis!

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- Largometrajes a Concurso:

HINTERLAND

Tras volver a casa con su unidad, al finalizar La Primera Guerra Mundial, un soldado que había sido hecho prisionero, antiguo inspector de policía, deberá hacer frente a un asesino en serie que actúa con total impunidad en las calles de la Viena de posguerra.

Como país vecino, antigua parte indivisible del Imperio germano , el cine austriaco debe pulsar, por mera afinidad geográfica e idiomática, muchos de los resortes fílmicos expuestos por la industria alemana, mucho más asentada, y consciente de una mayor repercusión a nivel internacional.

En la búsqueda expresionista, uno de los valores más reconocibles del cine alemán, el realizador Stephan Ruzowitzky, responsable de películas notables como la oscarizada 'Los Falsificadores' (2007), o la más reciente 'Cold Hell' (2017), de las que reincide con temas como la ambientación de época, en este caso situada en la primera Gran Guerra, o la presencia de una figura criminal contundente, que siempre parece ir un paso por delante, con extrema crueldad en sus formas.

Con un esforzado fondo estético, que contiene un diseño de producción escorado y anguloso en sus formas arquitectónicas, mezclado con un trabajo de fotografía predominantemente nocturno, incluso en las escenas que se suceden a plena luz del día, cabe preguntarse porque los responsables del film, no han decidido culminar el homenaje rodándola en glorioso blanco y negro, sin duda un formato mucho más adecuado, con el que sin duda habrían obtenido mejores resultados en la parte técnica y visual.

Pese a todo, el relato criminal de Ruzowitzky, a partir de su propio guión original, se muestra creativo y con oficio, explotando las fórmulas del thriller con dinamismo, al tiempo que ejecuta su particular ejercicio de estilo, y presta atención a los juguetes rotos de la posguerra, mientras una nueva forma de gobierno y los inevitables cambios sociales de un país derrotado, convierte a los antaño patriotas en meros apestados.

Del reparto, que vuelve a mostrar la habilidad del realizador para encontrar perfiles rotundos, destaca el protagonismo de Murathan Muslu, que ya dejó buena muestra de su talento en 'Cold Hell', carga sobre sus hombros todo el peso de la maldición, cuya visión deformada por las heridas de guerra, compone por convincente, uno de los hallazgos del film.

Finalmente, 'Hinterland' es un film enérgico, cuya ambición acaba devorando algunas de sus virtudes, pero que igualmente acaba conectado con el público con habilidad, gracias a una narración relativamente eficaz, que incluso arriesga con algún exceso en los criminal, conectando con un concepto más moderno del thriller, en esa búsqueda por no resultar convencional o tedioso, por el hecho de portar ese traje de época tan propenso a lo contemplativo, lo cual justifica, aunque solo en parte, algunos sus defectos de forma y contenido.






- Horror Zone:

THE MEDIUM

Formando un exótico triángulo dorado para el cine de terror, el cada vez más pujante cine de los dragones asiáticos, formado por Tailandia, Malasia, e Indonesia, ha acabado por convertirse en los últimos años, en una destacada referencia para los amantes del género, algo que al principio se manifestaba como un tímido intento por competir a nivel internacional, pero que poco a poco, se ha ido consolidando, gracias en parte, a su cada vez más habitual presencia en los diferentes festivales en los que participan.

Espoleando la ventaja evidente que supone, acercarse a una cultura tan exótica y ajena al carácter occidental, el realizador Banjong Pisanthanakun - imposible de escribir a la primera sin error - todo un veterano en el género, con trabajos tan reconocidos como 'Shutter' (2004), construye desde su propio guión original, y la inestimable colaboración del coreano Na Hong-jin, responsable de obras como 'The Wailing' (2016), un relato rural que alude, de modo ancestral, al concepto chamánico de culto a una deidad, por parte de Nim, una mujer santa expuesta al conflicto que mantiene con su familia, desde que fue ordenada como sacerdotisa.

A modo de falso documental, la cinta explora en su inicio muchas de las claves que van a desarrollarse posteriormente, por lo que conviene estar alerta a las diferentes historias y personajes que la componen, mientras que el tono se va oscureciendo profundamente, y el fantasma de la posesión demoníaca toma forma como eje central de la trama.

Aprovechando los diferentes juegos de cámara, el realizador consigue imágenes verdaderamente perturbadoras, combinadas con unos paisajes bellamente fotografiados, portando un adecuado clímax que va in crescendo, desde el mas puro costumbrismo, hasta desatar la caja de los truenos de una manera arrolladora.

Lástima que todos los logros obtenidos hasta el desenlace, que se muestra del todo excesivo, tirando por tierra la contención previa, en la que el espectador podía incluso llegar incluso a preguntarse, por la calidad técnica del film, si lo que estaba viendo era real o ficticio, acaben por arruinar lo que podría haber sido uno de los hallazgos de terror del siglo, entregado a una vorágine que se aleja de lo perturbador, para cruzar la línea de lo inverosímil.

Del reparto, destaca el excelente trabajo de Sawanee Utoomma que da vida a Nim, con un protagonismo compartido con su sobrina Mink, a la que da vida Narilya Gulmongkolpech, de entre un grupo de actores bastante convincentes, que tampoco tienen culpa de los excesos de su parte final, obligados a sobreactuar muchos de ellos, y nunca mejor dicho, hasta un punto casi maligno.

Finalmente, 'The Medium' es un interesante trabajo de terror, que funciona de manera brillante mientras se mueve contenido, sobre lo antropológico y lo ancestral, midiendo las dosis de su carácter paranormal, factores afeados por una conclusión desmesurada, que deja la sensación de oportunidad perdida, por mucho que el espectro de lo culturalmente diferente, la proteja en gran medida ante la curiosa y siempre interesada mirada occidental.





- Ánima Zone:

MAD GOD

En el mundo animado, entre tendencias varias, la deseada stop-motion se erige como una de las técnicas más intrincadas y estimulantes a la que acercarse, no solo por el carácter minucioso y titánico de su proceso creativo, también porque el resultado final tiene un acabado especial, como dotado de una mayor y más compleja autenticidad.

El trabajo de toda una vida de Phil Tippet, genio de los efectos especiales, que en 'Mad God' se ocupa básicamente de todas las facetas de la producción, y que le ha llevado realizar algo más de 35 años, es un trabajo inclasificable, rodado con un stop-motion depurado e incontestable, a través de infinidad de localizaciones que bajan, al principio solo bajan a pesadillas cada vez más complejas, plagadas de monstruos imposibles, retorcidos, constante sensación de peligro, aventura al mismo corazón de las tinieblas, pesadilla inclasificable, ¿predominante ausencia de lógica?, dolor sangriento de desgraciados reventados por aplastamiento, excrementos exprimidos directamente de la fuente, siderurgia visceral, alquimistas de la deformidad, y todo lo que la retina es incapaz de retener en un solo visionado, dada la cantidad apabullante de detalles que componen los innumerables escenarios.

Experimentando continuamente, sin un argumento definido ni concreto, que pese a lo que algunos comentan, sobre la imposibilidad de ser comparado con nada, si tiene su reflejo en algunos cortometrajes de animación, que un servidor ha podido ver a lo largo de infinidad de Festivales de Cine Fantástico de Málaga, nuestro querido Fancine, donde precisamente, y en su 31 edición, hemos podido degustar la cinta, el verdadero debate surge de la duración de su metraje, algo más de 80 minutos que no pueden ocultar, por al agotamiento que produce, si no hubiera sido mejor reducir su duración, dado que la primera media hora es verdaderamente deslumbrante, e incluso algo más coherente.

En cualquier caso, estamos ante el trabajo de toda una vida, para muestra, la lista de agradecimientos en los títulos de crédito finales es interminable, y alguna influencia se puede rescatar, con un destacado fondo industrial de maquinaria incesante, que parece sacado de la imaginación xenomórfica del suizo H.R. Giger, mientras que los horrores parecen conectar de algún modo con una forma de infierno post industrial, plagada de detalles y material de desecho en cada rincón y forma, muy en la línea de 'Brazil' de Terry Gilliam, pero más bien como si el realizador la hubiera masticado, digerido, y posteriormente defecado sobre su particular lienzo.

Finalmente, este deslumbrante paseo por lo inclasificable, resulta más memorable a medida que expande sus tentáculos sobre la memoria, su enfoque macabro e implacable sobre la masificación de la sociedad contemporánea, tan cercana a los horrores post apocalípticos, debería hacernos reflexionar sobre la posibilidad tangible de haber convertido este planeta en un infierno, y en eso la obra de Tippet resulta verdaderamente casi tan incontestable, como su inconmensurable capacidad creativa. 




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