31 Fancine: Festival de Cine Fantástico Universidad de Málaga. Dia 4, 'Caveat', 'Belle', 'Wild Men', y 'La Hija'.

13/11/2021


La etapa reina del Fancine, con permiso del martes de cortometrajes, se suele localizar el sábado, día de máxima afluencia para las diferentes sesiones ofertadas, así como de un mayor número de actividades, como el famoso concurso K-Pop celebrado por la mañana en los aledaños al Cine Albéniz, a las faldas de nuestra querida Alcazaba malagueña.

Sumidos en la misma vorágine de ayer, avanzamos por las películas a concurso, dosificando los títulos que como ya sabéis, se repiten en los días posteriores, mientras intentamos no descuidar el resto de secciones, con mención especial para la premiere de la danesa 'Wild Men', en el marco de los largometrajes a concurso, un trabajo brillante que se posiciona como favorita provisional de ésta redacción. 

Agradecer a Samuel Béjar Ramirez, amigo personal y colaborador de Fusion Freak, bastante más preparado para hablar de este tipo de producciones animadas que un servidor, el haber realizado en tiempo récord la crítica de 'Belle', el primer trabajo de animación a concurso de la historia de Fancine, de la que debo señalar, el estar bastante de acuerdo con sus palabras.

En la última sesión, nos entregamos al placer culpable de asistir al Especial Bill Plympton, presentado por el propio maestro de la animación, un invitado de lujo tan original y expresivo como su trabajo, del que hemos podido disfrutar de algunos contenidos en primicia, así como otros más clásicos, que muestran la vena iconoclasta que le contemplan como autor total.

Un encuentro mágico e irrepetible, en el que hemos conocido el Dogma Plympton: que los trabajos sean cortos, baratos, y divertidos, hemos conseguido su firma, (un servidor por partida doble) y nos ha revelado como rechazó a Disney tras ser nominado al Oscar en 1987 por 'Your Face', éxtasis puro.





Señalar llegados a este cuarto día de Fancine, la enorme cantidad de trabajos noveles expuestos en los diferentes apartados, muestra de enorme salud y compromiso con las nuevas generaciones de cineastas, que hay que reconocer, dado el tono de calidad general, que resulta del todo prometedor de cara el futuro del terror y la fantasía, que casi siempre obtiene buenos resultados desde un formato más modesto, donde puede explotar mejor su creatividad.

Seguid sin miedo al Gatete de Schrödinger, os dejamos como siempre las vías de contacto, para que no os falte ni un solo detalle o información referente al festival.

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- Horror Zone:

CAVEAT

Otra de las reconocibles producciones de Shudder, factoría experta en asuntos de horror y fantasía, marcadas por los escenarios mínimos, con un presupuesto general limitado, y que suele dar la oportunidad a realizadores noveles, como implacable rastreador de talentos para el género.

Precisamente, 'Caveat' supone el debut en la dirección del británico Damian Mc Carthy, a partir de su propio guión original, con un historia de aislamiento, que surge cuando un extraño individuo, contrata a otro no menos extraño, que acaba de sufrir un accidente con perdida de memoria, para que cuide a su sobrina adolescente en una remota isla.

Un trabajo imaginativo, que expone bien pronto sus intenciones, apoyado en un cuidado diseño de producción, muy tosco y degradado, y en el gusto por una serie de objetos que se adueñan de la trama, marcando los pasos de un misterio perturbador, que se hace fuerte gracias al poder de su consistente ambientación.

Aprovechando su adecuado y claustrofóbico escenario único, y con apenas dos personajes, Mc Carty se permite jugar al ratón y el gato, recorriendo las diferentes habitaciones, recovecos, y como no, su particular sótano del miedo, donde conecta con el clásico relato de fantasmas, añadiendo el componente paranormal a la causa de una historia, ya de por si bastante siniestra.

Del reparto, tanto Jonathan French, que también debuta como actor en la piel de Isaac, como Leila Skyes, dando vida a Olga, también en su primer trabajo como actriz, consiguen salir airosos del esfuerzo continuo entre inquietante fragilidad, y posterior semblante amenazador que requieren sus personajes, mientras Ben Caplan como Moe Barret, el tío de Olga, completa el triángulo desde un plano muy secundario, pero no menos importante para la trama.

Finalmente, cabe destacar la ópera prima de Mc Carty como una fábula prometedora y creativa, modesta en su economía de medios, y a la que hay ciertamente hay que reprochar cierto atasco reiterativo, una vez ha expuesto todas sus ideas, lo cual también anticipa un final algo previsible, un reproche que tampoco borra el carácter perturbador y los hallazgos estéticos de un film, que porta un enfoque original y una ejecución competente.





- Largometraje a Concurso:

BELLE

 

Belle (2021) es la última producción del estudio Chizu en colaboración con el director Mamoru Hosoda, autor de pequeñas maravillas como El chico y la bestia (2015) o Los niños lobo (2012), en las que también colaboró con el citado estudio, o la Chica que saltaba a través del tiempo (2009). Cuenta con una duración de 122 minutos y alterna entre animación tradicional y un refinadísimo cel shading por ordenador.


La trama de la cinta nos presenta la existencia de una aplicación informática que mediante un algoritmo de naturaleza cuasimágica, es capaz de trasladar los parámetros biométricos de sus usuarios a avatares que los representarán en un inmenso y colorido mundo virtual, una suerte de “Second Life” magnificado en el que uno puede ser cualquier cosa que desee. Esta red social y lúdica es omnipresente e influye enormemente en la sociedad, hasta el punto de convertir en estrellas mundiales a sus figuras más destacadas. 


En ella entra Suzu, una triste y anodina chica adolescente de una pequeña ciudad de Japón que arrastra un grave trauma infantil, que descubrirá que en este nuevo mundo dejará de verse coartada por su timidez para retomar su afición a cantar, convirtiéndola en su nueva y adorada diva bajo el nombre de Belle. La aparición de un turbulento avatar conocido tan sólo como “La Bestia” atraerá irresistiblemente a la chica, cerrando un circulo que plantea una nueva versión cibernáutica del viejo cuento de la Bella y la Bestia, mientras la chica lidia en su día a día real con las frustraciones e inseguridades habituales de la edad adolescente.


Técnicamente apabullante, con una poderosa partitura (a cargo de Taisei Iwasaki) y un uso de la canción y la música que justifica su visionado en pantalla grande, Belle deslumbra por una realización y cuidado sobresalientes, un espectáculo visual y sonoro que la coloca como firme candidata a futuros premios (mirando a los Óscars), especialmente en aquellos momentos en que representa al mundo virtual de U, siendo (como es lógico) más discreta su representación del mundo real, menos colorido y fantástico.


Sin embargo, a nivel argumental queda un escalón por debajo de sus predecesoras en cuanto a profundidad y desarrollo. Encarada a un público evidentemente adolescente, Belle trata de representar las vicisitudes que se viven durante esa época tumultuosa e insegura de la viddonde nuestra identidad busca referente, aceptación y amor correspondido, llegando a caer en la excesiva ñoñería por momentos y recordando demasiado a lo que podría describirse como un Crepúsculo pasado por un filtro de Instagram.


La gracia de las últimas obras de Hosoda consiste en que siempre logra plantear una cuestión más profunda que la que parece presentar en su premisa inicial, contando con unos giros de guión que hacen cambiar por completo la dinámica del argumento y donde conviven la espectacularidad con la reflexión. 


Sin embargo, en Belle este giro falla en cuanto a redondez, y si bien plantea una crítica evidente a la existencia de una red que en lugar de servir como punto de reunión, ha sido retorcida hasta ser convertida en una plataforma donde lanzar una crítica cruel escudada en una falsa identidad, falla en el resto de su mensaje, resultando en que las partes virtuales no encajen bien y saquen continuamente del ritmo de la trama, y logrando que su cambio de tercio resulte abrupto hasta el punto de no poder compaginarse con el resto del conjunto. 


Pese a todo, el conjunto hace que Belle sea lo bastante espectacular, simpática y agradable musicalmente como para que merezca mucho la pena su visionado, aunque los espectadores más adultos no encontrarán en su historia nada que les sorprenda .

 

< Escrito por Samuel Béjar Ramirez >






- Largometrajes a Concurso:

WILD MEN

La generalmente deseada cinematografía danesa, que contiene sujetos despreciables, aunque recientemente redimidos, como el pretencioso Lars Von Trier, o excelentes realizadores como Anders Thomas Jensen, se caracteriza por una tradición destacada en el cine fantástico y de terror, que incluso en las películas ausentes de cualquier rastro sobrenatural, contempla ese realismo mágico como factor de estilo irrenunciable.

Precisamente en esa linea, el debut de Thomas Daneskov, a partir de su propio guión original, es una comedia negra, con rasgos de thriller, tintado sobre el mismo color oscuro sobre el que discurre la particular historia de Martin, que tras ser golpeado por la crisis de la mediana edad, decide abandonar la civilización y a su familia para vivir en las montañas noruegas como cazador y recolector, al estilo de nuestros antepasados primitivos.

Una idea muy inteligente, con la que resulta fácil empatizar, dado el tono acelerado y asfixiaste de la vida moderna, que se hace fuerte en el gusto por unos personajes muy bien dibujados, los cuales incluso cuando aparecen en el plano secundario, sin exceso de recorrido en la historia, se muestran cuidados e interesantes, aportando solemnidad al resultado final. 

Resulta inevitable, por lo evidente del homenaje, que la historia evoque las esencias de Los Hermanos Coen, maestros indie de la comedia negra americana, de los que más concretamente rescata ecos de 'Fargo' (1995), pese a que la intensidad de su parte policial sea menor, aún compartiendo el mismo gusto por los paisajes helados, una buena mano con los diálogos, y ciertas decisiones criminales insertadas como clásicos Macguffin.

Un trabajo algo inclasificable, que mezcla de géneros tan dispares como la aventura en territorio salvaje, o la crisis de pareja, protegida por la calidad del tono de humor que maneja, como pegamento que ensambla todas las tendencias, y que nunca se muestra débil, pese a lo absurdo de algunas de sus situaciones, esgrimiéndolo como la principal virtud de una cinta, que puede presumir de portar un equilibrio narrativo envidiable.

Del reparto, resulta imposible pasar por alto el esfuerzo de Rasmus Bjerg como Martin, punta de lanza, o mejor de flecha, de un elenco actoral muy implicado, con personajes secundarios tan inspirados como el que interpreta el actor noruego Bjørn Sundquist, que da vida  al veterano jefe de policía tras los pasos del protagonista.

Finalmente, 'Wild Men' supone todo un soplo de aire fresco, pleno de originalidad creativa, un debut absolutamente prometedor y brillante el de Thomas Daneskov, que bien pronto puede añadir su nombre, a la lista de realizadores daneses a tener en cuenta. Habrá que seguirle la pista en un futuro cercano.






- Largometrajes a Concurso:

LA HIJA

El cine español tiene un problema, no pega decirlo porque rápidamente le tachan a uno de cretino, o algo peor, pero la dicción es una asignatura pendiente, la cual no podemos ignorar, por mucho que el fantasma de lo políticamente correcto, amenace con silenciar la realidad, mientras el asunto se eterniza sin aparente solución.

Quizá el sitio para expresarlo, sea hablando de 'La Hija', el último trabajo de Manuel Martín Cuenca, un tipo listo, que suele trabajar con los actores más granados del cine patrio, a saber, Antonio de la Torre, Luis Tosar, y últimamente con Javier Gutiérrez, que precisamente protagoniza el film que nos ocupa, con su habitual talento interpretativo, y que curiosamente, pese a lo dicho, no contiene felizmente ningún problema de dicción.

Lo de la joven debutante Irene Vigüez ya es otra cosa, si Martín Cuenca buscaba espontaneidad se equivoca, porque entre que solo se le entiende la mitad de las frases que pronuncia, y que no parece para nada el personaje marginal que se le presupone, la cosa pierde intensidad, algo que en un trabajo que apenas contempla tres actores, se hace notar de manera negativa.

En lo positivo, estar ante un trabajo elocuente, que desarrolla su argumento sin juzgar nunca las razones morales de sus implicados, algo que si puede hacer el espectador, una vez va tomando forma el conflicto, generado por una situación atípica, que obliga al encierro de una adolescente embarazada, por parte de un matrimonio deseoso de tener un hijo que no pueden concebir.

La bellos paisajes rurales de la sierra de Jaén, funcionan como catalizador de un aislamiento localizado en un escenario único, la finca donde viven los protagonistas, en un entorno natural ausente de otras edificaciones, que intensifica el carácter dramático de sus diferentes situaciones, con ausencia de giros tramposos, en un desarrollo lineal adecuado para un guión firmado por el propio realizador.

Del reparto, completa el triángulo Patricia López Arnaiz, en la misma linea de contención que Javier Gutierrez, su marido en la ficción, pero con menos capacidad de convicción, algo que si tiene el veterano actor cordobés Juan Carlos Villanueva, asomando desde un plano más secundario.

Finalmente, el recorrido de esta hija debería encontrar más aplausos que reproches, cierto que podría haber contado lo mismo con menos metraje, y haberse esforzado un poco más en los apartados técnicos, como la fotografía o el sonido, pero tampoco es un film censurable, básicamente porque sabe gestionar bien los recursos a su alcance, modulando la tensión en las dosis adecuadas, algo que en parte, consigue alejar la sensación de simpleza, o de falta de verdadera originalidad, que contemplan la historia.






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