31 Fancine: Festival de Cine Fantástico Universidad de Málaga. Día 3, 'Cliff Walkers', 'Titane', y 'Brain Freeze'.

 


12/11/2021


Viernes de pasión fancinera, la cercanía al fin de semana, activa al público por la calidad de las propuestas, y el sinfín de actividades ofertados por esta 31 edición, la cual comienza a portar un tono de solemnidad destacado, gracias en parte, y lo decimos siempre, al enorme trabajo del equipo organizador.

Entregados a la vorágine de las películas a concurso, no en vano pronto tendremos que votar, como es habitual cada año, el premio de la prensa 'Gato Rabioso' a la mejor película de competición, mientras también votamos como público, intentando coincidir en gustos (a veces pasa) con el respetable, nos hemos ido de viaje a la china de género negro años 30, de la mano del prestigioso Zhang Yimou, para saltar a un relato kafkiano y salvaje, premiado con la reciente Palma de Oro, y culminar finalmente con la clásica película de zombies canadiense, que seguro prefieren ser catalogados como meros infectados, en esta maravillosa macedonia de tendencias que el festival nos ofrece.  

El clásico concierto de Bandas Sonoras, recuperó felizmente la asistencia de público, bajo la batuta de Miguel Romea, La Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga, interpretó piezas pertenecientes a la obra del maestro Basil Poledouris, como 'Robocop' así como suites de otros clásicos del género como 'Aliens' o 'Blade Runner', en El Auditorio de La Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática y Telecomunicaciones, registrando un lleno absoluto.

Seguid sin miedo al Gatete de Schrödinger, os dejamos como siempre las vías de contacto, para que no os falte ni un solo detalle o información referente al festival.


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- Largometrajes a Concurso:

CLIFF WALKERS

Pocos realizadores asiáticos gozan del prestigio de Zhang Yimou, labrado a finales de los 80, y principios de los 90, gracias a títulos tan relevantes como 'Sorgo Rojo' (1988), su ópera prima, o 'La Linterna Roja' (1991), un estilo dramático e intimista que abandonó a principios del nuevo milenio, para perseguir la estela de la deslumbrante 'Tigre y Dragón' (2000) del taiwanés Ang Lee, a través de producciones de similar intensidad visual como 'Hero' (2002), o 'La Casa de las Dagas Voladoras' (2004), trabajos interesantes, pero que en ningún caso, escapaban a la comparación con aquella.

Habiendo agotado tan particular estilo de aventura y fantasía, con la reciente 'La Gran Muralla' (2016), un trabajo de encargo, con la que este peculiar subgénero parecía tocar fondo, al realizador le tocaba reinventarse, sin abandonar el cine de época, pero avanzando algunas décadas, hasta situarse en los años 30 del Siglo pasado, con un thriller centrado en un grupo de agentes comunistas, que regresan a China tras recibir entrenamiento en la Unión Soviética.

Dejando a un lado que Yimou, se haya convertido en un director del régimen en su país natal, volvemos a encontrar ese efecto pompa de jabón, del que adolecen algunos de sus trabajos, esto es, muy vistosos en el apartado visual, pero vacíos en su contenido, en este caso más bien inerte, porque su desarrollo argumental, enrevesado y absolutamente carente de energía, convierten el tránsito por sus diferentes escenarios en un verdadero suplicio.

Como película de espías, la trama se ramifica en tantas direcciones, y adquiere accesos tan complejos, que casi cuesta creer que la clásica historia de traiciones necesite ser narrada de forma tan intrincada, lo cual afecta incluso a las pocas escenas de acción, más propias del cine negro, que transitan por su metraje.

Si añadimos la falta de empatía con unos personajes, que además no están del todo bien enfocados, obtenemos como resultado un grupo de interpretaciones que no pasan de lo correcto, y en algunos casos hasta parecen ausentes, dado que las interacciones no son nítidas, justificada por la búsqueda de una mayor sensación de misterio, pero que igualmente, extiende al reparto la misma apatía que porta el film.

Finalmente, el cambio de registro de Zhang Yimou no funciona, ni como particular ejercicio de estilo, algo que en otras ocasiones ha conseguido distinguirle, pero que en el caso de 'Cliff Walkers', solo le sirve para obtener la etiqueta de producto fallido, alejado de generar ese mínimo entusiasmo, que cualquier obra cinematográfica requiere para no caer en el olvido, pese a contar con los medios, y la presumible capacidad para obtener un producto bastante más concluyente.






- Drive-in Sessions:

TITANE

Existe una nueva ola dentro del cine francés, en la que un grupo de realizadores ha optado por añadir el concepto extremo, variante de puro realismo dentro del cine de horror, al catálogo fílmico del país vecino, hasta convertirlo en una muy reconocible marca de estilo en lo que llevamos de siglo, donde se han erigido, por derecho propio, en primera potencia de tan controvertido subgénero.

Apenas dos películas ha necesitado la realizadora gala Julia Ducournau, para llamar la atención de los coleccionistas de una visión más cercana al exceso, gracias a un prometedor debut en 'Crudo' (2016), un trabajo que se postulaba más como una fábula oscura y carnívora, sobre ese difícil periodo que es la adolescencia, abrazando ese particular concepto kafkiano, que tan buenos resultados suele ofrecer a los realizadores que abrazan su enérgico estilo visual.

Como destacado homenaje a 'La Nueva Carne', impuesto por el maestro David Cronenberg , el paso natural de Ducournau era seguir flirteando con las referencias al realizador canadiense, y tras ponerse de nuevo a los mandos, al igual que en 'Crudo', de un guión en solitario, da como resultado 'Titane', un trabajo deudor de 'Crash' (1996), de la que ha tomado prestada la atmósfera enfermiza y desoladora, así como alguna línea argumental directa, sujeta a ese punto de excentricidad que proporcionan los comportamientos autodestructivos.

Es así, como asuntos tales como el vacío existencial, la fragilidad del cuerpo humano, o la degradación moral, recorren el esqueleto de un cinta que se retuerce y regodea en sus propios excesos, portando un componente fantástico reconocible, que permite a la realizadora, más allá del homenaje, experimentar en paralelo con su propio discurso, tan personal como Insólito, sobre todo para para aquellos paladares poco acostumbrados a contemplar en pantalla, metamorfosis de un elevado tono gráfico.

Abrazando un aspecto más bien minimalista, de sitios cerrados y oscuridad predominante, con alguna que otra filigrana estética, que nunca pierde de vista lo obsesivo, su contundente trabajo de sonido, así como un adecuado surtido musical de temas escogidos, se perfilan como apartados destacados en el buen hacer del trabajo técnico de un film, que necesita expresar su ímpetu, más como experiencia sensorial e inmersiva, que le permita alejarse completamente de la narración convencional.

El mano a mano entre el veterano Vincent Lindon, y la sorpresa de la debutante Agathe Rousselle, ocupan la atención de un reparto que se reduce básicamente, a ese duelo tenso e implicado entre ambos actores, sostenido por una química visceral y ambigua, que finalmente se manifiesta, como uno de los mejores hallazgos del film.

Por último, el viaje original y libre que ofrece 'Titane', en las antípodas de lo rutinario, le ha llevado a alzarse con la reciente Palma de Oro en el Festival de Cannes, un galardón que premia sin duda su valentía, más allá de sus defectos, los menos de forma, y algunos de contenido, el film de Julia Ducournau será para muchos un tránsito más bien insoportable, por la incapacidad de situar su particular pesadilla en un plano cinematográfico concreto, pero es lo que tiene ser miembro del Club Kafka, ese en el que, y con apenas dos títulos, parece postularse como miembro destacado, enrocada desde ya como presumible realizadora de culto, o lo que es mismo, admirada por fieles creyentes, y tristemente despreciada por la mayoría.






- Horror Zone:

BRAIN FREEZE

El auge del cine de Zombies, particular y deseado subgénero del terror, parece haber retrasado la intensidad de su marcha, tras una vorágine de títulos, que más bien por saturación, han acabado por difuminar el logro de '28 Días Después' (2002), el film que reescribió las normas a principios del nuevo milenio, convirtiendo a muertos en infectados, lo cual permitía que el caminar lento se transformara en inquietante velocidad de maniobra, por parte de los verdaderos protagonistas de la función.

El debut tras la cámara de Julian Knafo, a partir de su propio guión original, sitúa la acción en una isla cercana a Quebec, separada por un único puente, en lo más crudo del invierno, la excusa perfecta para aislar a sus protagonistas, tras desatarse el caos cuando una toxina que se transmite por el agua, acaba volviendo loca de rabia a la mayoría de la población.

Un film modesto, que se manifiesta de manera inconstante, pese a lo sencillo y lineal de su trama, con el clásico relato de supervivencia que tampoco consigue transmitir empatía con los desdichados protagonistas, mientras que la supuesta sátira del poder oculto, culpable de todo mal, abraza una peligrosa anarquía narrativa, deambulando sin rumbo hacia el tedio absoluto.

Si a esto añadimos un trabajo técnico poco inspirado, con una banda sonora que corre al cargo del propio realizador, y que no puede estar más desacertada, borrando la tensión de escenas que deberían contener una mayor sensación de peligro, mientras el aspecto visual se pierde en nubes de vapor blanco, y reflejos verdes en los infectados, el desastre va tomando forma, haciendo que 'Brain Freeze' recuerde más a las infames producciones de Asylum, que a un verdadero trabajo de género Z, de aquellos en el que el carácter de lo artesanal, que aquí brilla por su ausencia, era algo básico y obligatorio.

Sumido en el desacierto, el film se permite jugar con la xenofobia como parte de su discurso, frivolizando un tema tan importante, en favor de insertar un escenario tan desagradable e innecesario con es la emisora de radio, la cual actúa más como un elemento desestabilizador, que afecta profundamente a la trama, sin aportar nada al desarrollo de una historia, que por su condición, apenas debería respirar en favor del continuo conflicto ente infectados y supervivientes.

Finalmente, y con la sensación de oportunidad desaprovechada por parte de sus responsables, 'Brain Freeze' es un triste ejemplo de lo que no se debe hacer, en un subgénero que suele marcar sus líneas rojas con nítida sencillez, y cuyas mínimas exigencias deben ser atendidas, la cinta apenas cuenta con una escena truculenta, precisamente la carta que debería haber jugado con mayor énfasis, antes de perderse en ideas y conflictos erráticos, que acaban por precipitarla como un trabajo infame, y absolutamente olvidable.





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