FUIMOS CANCIONES


Ayer me vi una película en Netflix de esas que aspiran a romper los visionados al menos en su país de origen, en este caso España. Una película basada en la obra de Elisabet Benavent de mismo nombre, obra que ha vendido como si la fueran a prohibir pero que ha dado lugar a una película tirando a aburrida y con una pareja de protagonistas con menos química que Iglesias y Abascal.

La película nos cuenta cómo tres amigas se enfrentan a su futuro pero con el problema de estar ancladas al pasado. una de ellas está anclada a su pareja de siempre y a un matrimonio que no le llega. Otra anclada al recuerdo de su novio de la adolescencia, fallecido en un accidente. Y sobre todo la protagonista, anclada a los recuerdos de su primera relación y al daño que le produjo la ruptura. Todo esto desde la comedia, basada más en lo patéticos de todos los personajes que de chistes en si mismos.

No os voy a engañar, la película no me ha gustado lo más mínimo, pero he de reconocer que tiene algunas cosas interesantes como el hecho de personalizar el futuro deseado y el pasado que te atrapa. El problema es que esto ya lo he visto un montón de veces y casi siempre mejor que en esta ocasión donde los actores como la dirección, van con el piloto automático puesto. Un rollo con destellos, pero un rollo al fin y al cabo.

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