NADIE: Quizas meterte con el enclenque del barrio no es una buena idea.


 Nadie es rocanroll del bueno, Nadie es adrenalina, Nadie es la penúltima demostración de que cierto tipo de película de acción ha llegado para quedarse, un cine que se basa en en lo espectacular de las coreografías en convertir la violencia casi en una danza, y en el que prima la estética a la historia, y sabéis una cosa, que es un cine de acción que funciona.

Y esto es precisamente Nadie, a partir de un guion prácticamente plano que hemos visto dos mil veces, un hombre común y corriente cuyas circunstancias le hacen enfrentarse a un día de violencia extrema para defender a su familia... pero con la diferencia que en esta ocasión el hombre no es tan común, de hecho es todo lo diferente a alguien común, El es un asesino despiadado del gobierno americano, que un buen día se retiró para llevar una vida cómoda y tranquila con su mujer y sus hijos... Moraleja, no te metas con nadie porque no sabes quien puede ser un asesino entrenado por el gobierno.

La cinta nos llega de la mano de los productores de John Wick algo que nos hace pensar que es muy probable que estemos en el mismo universo y que nos hace ponernos muy nerviosos ante la posibilidad de un crossover, pero en esta ocasión el protagonista está interpretado por un hombre que es todo lo contrario a un héroe de acción. Bob Odenkirk al que conocimos en Breaking Bad y que en esta ocasión nos deja con la boca abierta ante el cambio de registro y sobre todo por lo bien que funciona en las coreografías.

La historia pues lo de siempre, héroe contra la mafia rusa, en modo The Equalizer, con la que tiene alguna similitud, pero además presentándonos a dos secundarios que en lo poco que salen roban la película, RZA y sobre todo Christopher Lloyd que junto al protagonista montan un lio muy gordo ruante los escasos 92 minutos que se te pasarán en un suspiro. En conclusión, un producto tremendamente divertido e interesante que no te puedes perder.

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