UNA JOVEN PROMETEDORA: Una de las mejores películas de año y una historia que no te dejará indiferente


 Aquí estoy, 24 horas después de haber visto Una Joven Prometedora y aun intentando asumir y masticar todo lo que he visto en esta película británica protagonizada por una grandiosa Carey Mulligan en la que puede ser la actuación que le de el oscar a mejor actriz, tras haber ganado el premio de la crítica. Y es que esta película no se donde situara, si como una historia de venganza, una película de autor, o incluso por momentos una comedia romántica pero todo lo que piensas viendo la película da un cambio cuando te enfrentas a los diez minutos finales, y joder... que diez putos minutos mas extraordinarios.

La película nos cuenta la historia de Cassie una joven que apuntaba a convertirse en una de las mejores cirujanas del pais pero tras una agresión sexual a su amiga de la infancia y compañera en la universidad y sobre todo ante la reacción de la facultad y la policía etc... ambas dejan la facultad. Años mas tarde Cassie comienza una venganza contra todos los implicados en la violación y contra toda la masculinidad mas tóxica.

Estamos ante una historia dura de caída en un pozo de autodestrucción y como la oportunidad de hacer un poco de justicia activa una parte de la protagonista que pensaba no iba nunca a recuperar y que está representada en una libreta de cuentas pendientes en la que anota cada uno de sus pequeños actos de venganza. Pero un día se le presenta la oportunidad de traer algo de justicia para su amiga con el encuentro con un antiguo compañero. En ese momento, Carey Muliggan transforma su personaje en poco menos que un cruel ángel de venganza. Pero no esperéis una orgia de sangre, lo que ella planea es mucho peor, es llevar el miedo con el que lleva conviviendo desde aquella noche a los culpables de la agresión, a los que permitieron que se salieran indemnes y a los que taparon la misma. Y lo hace con una interpretación que pone los pelos de punta.

Y hablando de interpretaciones, Emerald Fennell dirige un magnífico casting con dos grandes secundarios como son Alfred Molina, tres minutos dura su personaje en pantalla pero vaya tres minutos, y Alison Brie demostrando por enésima vez que no es solo una cara bonita. Pero donde el cast roza lo grandioso es en utilizar a un grupo de actores reconocidos por interpretar a chicos geniales y perfectos en series y películas de la primera década del siglo, para situarlos como auténticos bestias con piel de conejito amoroso.

Y llegamos al glorioso final que hace que pase de ser una buena película a una magnífica película, un final en el que todo gira y que nos deja un sentimiento muy agridulce cambiando el punto de visión de la historia que hasta ahora es primera persona para tener una perspectiva mayor de la situación, y con un fin de fiesta que te deja pensando si al final no salió todo como ella planeo que saliera o como ella sospechaba que podía salir. En definitiva, un peliculón que no te puedes perder. 

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