PORNO: Cine de terror de videoclub ochentero con el sexo como reclamo


 Antes de empezar a hablar de la opera prima de Keola Racela, Porno, creo que es justo decirte que si no eres un fanático del terror debajo presupuesto con grandes dosis de sexo y hemoglobina falsa, probablemente esta no sea tu película, y si has decidido verla por el nombre, tampoco es tu película, porque hay que ser sincero. Esta parodia del cine de terror de bajo presupuesto es simplemente un disfrute destinado a los amantes del género.

Porno nos cuenta como unos trabajadores de un cine local, descubren una sala oculta en la que tiempo atras se emitía pornografía y en ella una película que al ponerla libera un súcubo que les perseguirá tentándolos hasta la muerte.

Pues poco mas tenemos que decir, como no, la película está emplazada temporalmente en 1992 fecha en la que este tipo de cine de terror invadía los videoclubs y era un disfrute de los jóvenes adolescentes, mucho antes de ser idolatrado en festivales de terror. Probablemente porque solo en estas fechas y con los actores vestidos de esta forma, podríamos creernos las chorradas que vamos a ver los próximos 106 minutos.

Una película artesanalmente perfecta, que no se corta lo mas mínimo en mostrarte mutilaciones genitales masculinas entre otras lindezas, cuerpos desnudos y mucha sangre, mezclado como tiene que ser con un guion gamberro y con unas actuaciones penosas. 

Vamos que un poco de gore no le hace daño a nadie y aunque no es tan explicita y extrema como otras a las que pretende homenajear, pues no esta mal e incluso en ocasiones te ries, bueno siempre y cuando te dejes llevar por el viaje que nos presenta su metraje.

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