Madame Claude: Aburrídisima revisión de un mito de la prostitución francesa de lujo en los años 60





Madame Claude fue la gran proxeneta de Francia, no solo durante los años 60 cuando tuvo muchísimo poder en las altas esferas francesas, sino con posterioridad. Su muerte en el año 2015, después de recibir algunas cintas hablando de su vida como la de finales de los 70, salto a las primeras planas ya que murió sin un euro en el bolsillo y olvidada por una sociedad francesa que decidió que era un episodio que debía quedar en el pasado. Netflix ha decidido escribir una nueva página en esta leyenda negra de la prostitución en la pais vecino con la cinta dirigida por Sylvia Verheyde y que lleva el nombre por el que siempre fue conocida, Madame Claude.

París, años 60. La influencia de Madame Claude va más allá de la prostitución... hasta que una joven acomodada amenaza con cambiarlo todo.
La actriz Karole Rocher es en esta ocasión la responsable de dar vida a la gran madame de la prostitución de lujo en Francia en los años 60 en esta producción donde ni su interpretación salva del aburrimiento a la cinta en general. La directora Sylvia Verheyde se queda camino de nada, no logra explicarnos el pasado ni presente de la protagonista, aunque lo intenta en varias ocasiones, falla también en intentar mostrarnos el poder y la influencia que alcanzó la protagonista en los convulsos sesenta en Francia y todo termina por convertirse en un producto desdibujado que no sabe para dónde tirar.




La cinta consigue cobrar algo de fuerza en algunos momentos, pero no consigue mantener esa tensión y a estos buenos instante siempre le acompañan bajones muy pronunciados que terminan por hacer bostezar a la mayoría de espectadores. La intención de la directora de mostrarnos una cinta sombría y feminista en el seno de un universo machista, parece esbozar en algunos momentos pero tampoco llega a cuajar.

No es un producto totalmente desechable, pero se nota que la energía que tantos los actores como directora han puesto en la cinta, no tenía la dirección adecuada.

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