RAYA Y EL ULTIMO DRAGÓN: Un portento de animación al servicio de una bonita película de aventuras


 Una historia oriental en un país imaginario llena de magia y aventuras.

Una cosa podemos tener claro, sobre todo tras los últimos estrenos de Disney animation, y es que el concepto princesa Disney ha cambiado completamente y casi que ha tocado a su fin. Las nuevas protagonistas ya no necesitan a nadie que las salve, ya son los sujetos completos de la aventura, un nuevo modelo de personajes femeninos bastante mas acorde con la realidad actual y las cosas como son, mucho mas interesantes.

Y Raya, la nueva princesa que se incorpora a la legión de herederas reales de la factoría del ratón es una de ellas, es una aventurera, cercana en momentos a Lara Croft  y lo mejor de todo, con tonos grises, algo que ya pudimos ver en Elsa y que en Raya se acentúa sobre todo en el clímax final de la película.

Raya nos lleva a un país imaginario en el que la magia de los dragones y los humanos convivían en harmonía hasta que unos seres atacaron a la gente transformándolas en piedra. Hay fue cuando según la leyenda un dragón tomo todos los poderes de sus hermanos y sacrificándose logro derrotar a esos malvados seres  que durante 500 años. Hasta que este frágil equilibrio se rompe con una traición que vuelve a traer a estos exterminadores a la vida. Raya tendrá que conseguir encontrar al último dragón para poder asi volver a salvar a la humanidad. 


Raya y el último dragón es una gran película de aventuras que se aleja bastante del estereotipo de cinta Disney ya que entre otras cosas no tenemos canciones, aunque si una grandiosa banda sonora de James Newton Howard y una animación en ocasiones fotorealista. Algo que a muchos, mas entusiastas de la animación mas tradicional, no les ha gustado demasiado. Todo ello acompañado de un buen guion con buenos personajes, situaciones cómicas que harán las delicias de los mas pequeños y escenas espectaculares que ganaran a los mas mayores.

¿Merece la pena pagar el plus por verla en Access? Pues yo os quiero contar una cosa, si podéis ir al cine a verla os lo aconsejaría, no solo porque hay que apoyar a estos establecimientos de magia, sino porque esta película está realizada para verla al menos una vez en la gran pantalla. El manejo de los espacios abiertos, los escenarios y la acción no son justamente tratados en una televisión. No obstante si no te atreves a llevar a tus hijos al cine, el precio de tres entradas y las susodichas palomitas, ya compensa la compra del access para ver esta película las veces que te de la gana.

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