Libertad: Aburrídisima serie de bandoleros con un exquisito acabado



Enrique Urbizu no deja indiferente a nadie, es uno de los directores tops de nuestro país y nos ha regalado en los últimos años cosas tan buenas como la serie Gigantes o las cintas La Caja 507 o No habrá Paz para Malvados combinado con algunos que otros fracasos como Adivina Quién Soy o Las Aventuras del Capitán Alatriste. En esta ocasión nos trae una miniserie sobre una bandalora, interpretada por Bebe, que además tendrá montaje cinematográfica y estrenándose en sala de cines. Así es Libertad.

Una mujer apodada La Llanera sale de prisión tras 17 años. Durante su encierro, ha sido sentada todos los años en el garrote vil e indultada en el último momento. Su hijo Juan nació en la celda y no conoce a su padre, el célebre bandolero Lagartijo. Madre e hijo intentarán vivir la libertad que tantos años les ha sido negada mientras son perseguidos por cuadrillas de bandoleros y escopeteros del Gobernador. Lagartijo, Aceituno y el Gobernador buscan a La Llanera, pero también se buscan entre sí. En la España del siglo XIX no hay sitio para todos, y mucho menos para traidores.
Urbizu es frío en su dirección, esta característica a veces funciona a la perfección, como en la primera temporadas de Gigantes, pero a veces se muestra demasiado distanciado del producto en particular como ya adoleció la segunda entrega de la misma serie. Esta frialdad en el trato de los hechos en sus cintas puede provocar que el espectador se desconecte de la trama en determinados momentos, a pesar de que tengamos ante nosotros una lustrosa producción con un empaque único. Y bueno, en Libertad, esa frialdad impregna todo su desarrollo.


La nueva miniserie de Movistar+ tiene muchos problemas, a pesar de haberse puesto todos los medios para que esto no ocurriera. Es aburrida y contiene actuaciones anodinas, empezando por Bebe que no termina de convencernos en ningún momento. Las escenas de acción para mi gusto están mal rodadas y todo termina por perderse en una sucesión de hechos, que buscan ser impactantes pero que terminan por hastiar al espectador, y convertir un título que debería ser referente en una crónica muy bonita pero sin fondo alguno. Una pena

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