Laberinto de Paz: ¿Y si Suiza no hubiera sido tan neutral en la Segunda Guerra Mundial como nos cuentan ?




Durante mucho tiempo, los libros de historia nos han estado hablando de la neutralidad de Suiza durante la Segunda Guerra Mundial. Pues bien, ha sido la propia Suiza, gracias a una serie de seis episodios de 60 minutos y que ahora estrena Filmin, la que ha dejado dudas sobre esta supuesta neutralidad. Y es que mucho se ha hablado del acuerdo entre la Alemania Nazi y Suiza, la prohibición de que entraran en aquel país refugiados judios o incluso el lavado de dinero nazi que Suiza realizó con posterioridad a la finalización de la guerra. Todo esto y mucho más nos lo muestran la serie Laberinto de Paz.

Año 1945. La guerra ha terminado y la neutral Suiza se ha salvado del conflicto. La familia de Klara mira con ilusión al futuro mientras ella cuida a los jóvenes supervivientes del Holocausto. Johann espera salvar y modernizar la empresa textil de su suegro. Y Egon, recién llegado del servicio militar, da sus primeros pasos en la oficina del Fiscal General persiguiendo a nazis fugitivos. Los tres pronto se dan cuenta de que la fachada de la paz se compra con la sangre de las víctimas de la guerra. Las ambiciones profesionales de Johann lo acercan a quienes cometieron crímenes de guerra atroces. Klara arriesga su matrimonio mientras se acerca cada vez más a uno de los supervivientes, a quienes los lugareños reciben con desconfianza. Y Egon se encuentra atrapado en un sistema que voluntariamente hace la vista gorda hacia los criminales nazis por motivos económicos.
Si todo lo que se nos cuenta durante los seis episodios de Laberinto de Paz no es suficiente interesante en la serie dirigida por Mike Schaerer y creada por Petra Volpe, la producción suiza lo cuenta de una forma excelente, con una portentosa fotografía, un ritmo pausado para poder deleitarnos de unas actuaciones y unos hechos portentosas que nos mantendrán pegado a la silla en cada uno de los episodios.




La nueva normalidad, el periodo más complicado para los suizos, llegó tras la finalización de la guerra y está perfectamente representado en las diferentes historias que se nos van relatando en esta peliaguda historia. Todo con unos estándares muy televisivos, sin inventar y que funciona a la perfección.


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