El Campamento de mi Vida: Un innecesario musical juvenil cristiano fuera de época




Siguiendo la senda de musicales juveniles al estilo Disney, Netflix ha estrenado una nueva película bajo el nombre de El Campamento de mi Vida, donde coge alguno de los elementos de aquellas producciones para hacerlo suyos y traernos una cinta llena de valores que tal vez parecen sacados de cintas de otros tiempos. El director Roman White es el encargado de este musical destinado a un público adolescente que creo poco o casi nada tiene que ver con el actual.

El problemático adolescente Will Hawkins tiene un encontronazo con la justicia que lo sitúa en una importante encrucijada: ir a un centro de detención de menores o asistir a un campamento de verano cristiano. Aunque al principio es como un pez fuera del agua, Will abre su corazón, descubre el amor con una habitual del campamento y el sentido de pertenencia en el último lugar donde esperaba encontrarlo.
Después de diez minutos de visionado de El Campamento de mi Vida te das cuenta que estás ante un producto que huele a vetusto, antiguo y que poco tiene que ver con los adolescentes actuales. No queremos quejarnos ni de las reguleras canciones, ni de su ñoña historia, ni tan siquiera de sus actuaciones poco  más que decentes, pero creemos que a muy pocos les puede parecer interesante esta historia tan blanca que no consigue esconder nada a la ojo del espectador más novato, por muy poco avispado que parezca.




Y es que además ese tufillo a película cristiana echa para atrás desde un principio y sus valores no calan en un público objetivo por mucho que se nos lo quiera vender como un musical divertido y con tintes románticos. No me gusta un adoctrinamiento tan rancio donde se utiliza el espectáculo como mero medio para conseguir otros objetivos.

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