Crítica a "Willy's Wonderland": Nicolas Cage fumado, a los mandos de un nuevo engendro casposo.



Los problemas económicos de Nicolas Cage, otrora sobrino de Coppola, ganador de un Oscar a mejor actor en los 90, le han condenado, de un tiempo a esta parte, a una vorágine de títulos infumables, que básicamente, le han convertido en un género en si mismo en este nuevo milenio, particularmente es la última década, algo que le ha llevado a rodar hasta cuatro y cinco películas por año.

Séptimo trabajo como director de Kevin Lewis, de los que poco o nada se puede decir, al ser bastante desconocidas sus seis obras anteriores, señalando que llevaba catorce años sin rodar nada, y con un guión original de un tal G.O. Parsons, aquí se trata de depurar responsabilidades, porque lo de 'Willy's Wonderland' no cuela ni como broma pesada.

Un vaquero de aspecto tejano, quiere reabrir un local infantil temático, en el que suceden una serie de extraños sucesos. Quitando lo paranormal, esto suena a cierto personaje de Los Simpsons, incluso para los más expertos, a un capítulo concreto, el de Jubilandia, algo que hace sospechar desde el principio, de una enorme falta de originalidad, porque realmente el tándem Lewis&Parsons, no busca ni tan siquiera la mínima sombra de homenajear nada.

Por otra parte, la extraña idea de no dejar hablar al protagonista en toda la cinta, hace dudar si es una imposición del propio Nicolas Cage, como aquella petición de Vampira a Ed Wood en 'Plan 9', tan perfectamente narrado en esa obra maestra -la única- de Tim Burton, y seguramente no sea exagerado mencionar en este punto, al que para muchos es el peor director de la historia del cine, puestos a digerir bazofia tan casposa.

Pese a no pronunciar palabra, el capitán chiflado que el actor lleva dentro, no puede evitar hacer el ridículo, y deja alguna escena vergonzosa en su haber, a veces por culpa de Lewis, que no sabe que demonios está rodando, otras por su propia expresión sobreactuada, acompañado además por un reparto de saldo, que aunque cueste creerlo, resulta en algunos momentos incluso más insoportable que el propio Cage, al que aún le queda algún mínimo atisbo de oficio, sobre todo en la comparación con actores tan mugrientos.

El uso de un único escenario, tan habitual en el cine de bajo presupuesto, es desaprovechado con un trabajo técnico infumable, en el que destaca un montaje vergonzoso, y un trabajo de fotografía tan grotesco como la propia historia, todo enfocado principalmente, a dar cierta credibilidad y personalidad a unos extravagantes muñecos animatrónicos, dotándolos de una mitología tan obvia como burda.

Resumiendo, 'Willy's Wonderland' es un auténtico bodrio, cualquier faceta de la producción está lastrada por el estigma de lo chapucero, por no valer, ni tan siquiera sirve como película excesiva, más que nada por lo risible de sus planteamiento, en el que destacan esas peleas tan horriblemente cutres. Por último, se recomienda ver el film en buena compañía, resulta inimaginable lo deprimente que puede ser contemplar tan magno subproducto en soledad, a no ser que alguien pretenda precipitar, de manera consciente, un insensato descenso a los infiernos del suicidio.








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