Crítica a 'Nomadland': El viaje a ninguna parte, cine independiente oportuno, de gran calidad.


La irrupción de Los Hermanos Coen, a finales de los 80 del Siglo Pasado, supuso para el cine independiente una verdadera revolución, no solo por la calidad del producto, también porque supo universalizar el concepto, y hacerlo comprensible para una audiencia más amplia, consiguiendo que el formato se añadiera al resto de géneros, de manera natural y acompasada.

'Nomadland' no se parece en nada al cine de Los Coen, salvo por la presencia de Frances McDormand, esposa de Joel, y cuñada de Ethan, y quizá por la sensación de que ya no existen demasiados lugares comunes, que estos peculiares cineastas no hayan recorrido en su filmografía, a veces con la actriz como estandarte, sellando una impronta reconocible, que hace germinar diferentes semillas, a modo de homenaje, en títulos como 'Tres Anuncios en las Afueras', que seguramente no por casualidad, contaba con el protagonismo de la propia McDormand, o 'Comanchería', ejemplos notables del mejor cine reciente.

Es un aspecto más íntimo, la directora Chloé Zhao dibuja un poderoso relato, situado en la crisis económica de 2008, que desmonta, con una muy cuidada caligrafía visual, el propio sueño americano, desvistiendo sus miserias, y mostrando los efectos devastadores del capitalismo feroz, a través de un elemento tan determinante como es la precariedad laboral.

Con el gigante Amazon, como testigo de dicha realidad en los primeros compases, el film deriva hacia una road movie más austera y reconocible, con un punto de misticismo muy acorde con el espíritu nómada que porta el título, en esa búsqueda por la libertad alejada de imposiciones y convencionalismos sociales.

Zhao convence gracias a una mirada limpia y sincera, de inusitada belleza, gracias a alguna escena deslumbrante, como es ese plano secuencia sin cortes del amanecer en el parque de caravanas, su misión es purificadora, como viaje existencial sobre la pérdida, o lo que se deja atrás, predispuesta a socorrer el alma quebrada de los excluidos, todo ello sustentado por un trabajo técnico muy convincente, en el que destacan la fotografía y el montaje.

Por contra, todo film de estas características, requiere un habitual esfuerzo extra, inherente a  todo relato que incluya lo contemplativo como sello de identidad, algo que hará desistir a muchos, que tristemente acaben por ignorar sus virtudes, muy por encima de cualquier desconexión puntual, o lentitud en el relato.


Del reparto, imposible pasar por alto el absoluto protagonismo de Frances McDormand, que además ejerce labores en la producción, ella es por encima de todo, el alma de la cinta, apenas distraída por la presencia, de ese eterno secundario llamado David Strathairn, dentro de un reparto correcto, pero destinado apenas a hacer sombra, a una de las mejores actrices de las últimas tres décadas, en pleno e incontestable ejercicio de sus cualidades, y con una envidiable sintonía hacia la mirada de la realizadora, la cual hace suya de manera incontestable.

Finalmente, este primoroso viaje existencial a ninguna parte, convencerá seguramente a esos cinéfilos bien vacunados para el cine independiente, su carácter sencillo, íntimo y personal, comprometido con una causa tan necesaria y evidente, que define en muchos aspectos el devenir tambaleado de este nuevo milenio, convierte a 'Nomadland' en un trabajo necesario, investido por ese raro don cinematográfico de la oportunidad.

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