LOS BRIDGERTON: Shonda Rhimes desembarca en Netflix con otra de sus series altamente adictivas que la caracterizan.


 Vamos a ser claros, Shonda Rhimes sabe hacer series, y Los Bridgerton es otra prueba mas.

Hace unos meses Netflix sacaba a pasear la billetera y se marcaba una jugada maestra, contrataba a Shonda Rhimes y su productora para generar contenido y además le daban libertad creativa para ello. Si no estás muy metido en el mundo de las series quizás no te suene su nombre, pero ella es la mente tras algunos de los mas impresionantes pelotazos televisivos de los últimos 15 años, empezando por Anatomía de Grey, que sigue siendo tras un montón de temporadas, una de las series líderes en USA, pasando por Sin Cita Previa, Scandal o Como defender a un asesino. Su receta es casi siempre la misma, historias corales, llenas de personajes, ninguno extremadamente secundario ni excesivamente protagonista, y un par de personajes, casi siempre una pareja que son el punto principal de la trama temporada tras temporada. Y la cosa parece que funciona porque una vez mas Los Bridgerton funciona como un tiro y destaca por su capacidad de hacerte beber sus ocho primeros episodios de un tirón casi sin darte cuenta. 


Los Bridgerton nos traslada a la Inglaterra de finales del siglo 18 y mas concretamente a la familia Birdgerton, un poderoso linaje cuya hija mayor Daphne, interpretada por una extraordinariamente talentosa y bella,  Phoebe Dyvenor, es presentada en sociedad. Esto da lugar a una especie de muestra de mercado de la carne en el que las chicas ricas son elegidas por los solteros para continuar dando luz a ingleses estirados.

La serie os recordará casi desde el primer minuto a las obras de Jane Austin, eso no se puede dudar ni ocultar, pero en una sociedad inclusiva racialmente. Ya se que estas cosas históricamente no cuadran y enfadan a muchos, pero es que no estamos ante una serie histórica, estamos ante una "telenovela con estudios universitarios" y a los diez minutos te da igual el color de la piel de los personajes, son actores haciendo roles, y las cosas como son de una forma muy acertada ya que en general todo el elenco está mas que correcto. Rhimes sabe que si en sus series los actores no lo clavan, la serie pierde interés, por esa razón sus castings suelen ser bastante solventes aunque la mayor parte de la trama y el peso dramático lo tiene Phoebe Dynevor, cumple con creces demostrando que vamos a escuchar hablar de esta mujer y mucho. Pero si lo que te van son los actores apolíneos, no os podéis perder a Rage-Jean Page que interpreta al Duque de Hastings y que si bien no es tan buen actor como si compañera, robará el corazón de mas de una y de mas de uno porque parece cincelado en mármol el puñetero. 


En definitiva, un producto perfecto para una maratón en estos días festivos, son ocho episodios que no se ven, se beben y que en mitad de la serie pasan de un montón de personajes con tensión sexual no resuelta a resolverla hasta quedar secos.

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