Black Beauty: Tan bonita como aburrida

La novela clásica atemporal de Anna Sewell, Black Beauty, sobre el maltrato animal ha recibido este pasado fin de semana una nueva adaptación en Disney+ tras la de 1994, esta vez con la voz de Kate Winslet para la yegua protagonista y cambiado al jinete masculino protagonista clásico por una mujer, interpretada por Mackenzie Fox (conocida como Renesmee, la hija de Edward Cullen y Bella en Crepúsculo). Vamos a ver que nos depara esta bonita historia de amistad entre dos almas muy parecidas.

Black Beauty, una yegua salvaje que nació en libertad en el oeste de Estados Unido, es alejada de su familia. Beauty acaba en los Establos Birtwick, donde conoce a la joven adolescente Jo Green. Ambas forjan un vínculo indestructible que llevará a Beauty a superar diferentes etapas, retos y aventuras en la vida.


Contada en casi su totalidad por la voz de Kate Winslet, que da vida a la yegua protagonista, la nueva adaptación del clásico se convierte en toda una belleza y homenaje al mundo animal, algo que nos deja una primera parte de película muy muy aburrida que solo se anima en su últimos 45 minutos, sin duda alguna lo mejor de la cinta.

Black Beauty es demasiado pulcra y limpia en su desarrollo, algo que recalca su belleza, pero que a la vez hace que el público adulto termine bostezando. Incluso los momentos más trágico son tratados de forma higiénica y formato "disney" quitándole peso a la tragedia y siendo tan solo una sucesión de momentos con más o menos carga lacrimógena pero donde la belleza animal es la gran protagonista.


Uno de las principales novedades, la voz en off de Beauty por la actriz Kate Winslet, es un gran acierto, aunque también termina haciéndose cargante con el paso de las casi dos horas de película. Algo de momentos románticos y superación personal son algunos de los añadidos para esta adaptación con un claro objetivo, el público de 10-14 años.

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