30 Fancine: Festival de Cine Fantástico Universidad de Málaga. Día 6, The Queen of Black Magic, 2067, y Lo que Hacemos en las Sombras.



 


Llegamos al lunes y nos metemos de lleno por fin en un título de la Horror Zone, se ha hecho esperar, pero el cine indonesio pasa por un momento dulce para este tipo de producciones, y ha merecido mucho la pena, no hay que olvidar la capacidad de este Fancine para lo extremo, en un 30 Aniversario marcado por las circunstancias.

Hay que señalar la buena acogida de público este pasado fin de semana, con un Cine Albéniz repleto de aficionados al mejor cine fantástico y de terror, en sus diferentes sesiones.

Mañana los cortos, los de imagen real y los animados, una cita siempre ineludible, que marca para un servidor, la etapa reina de un evento inigualable, capaz de sobreponerse este año a la adversidad, mostrando su mejor cara, y devolviendo parte del entusiasmo perdido ante tanto Covid de las narices.

Antes de continuar, un regalo de los que organizan Fancine, una entrevista a Brian Yuzna, director de Society, o productor de Re-Animator, entre otras, como parte de la iniciativa #NoviembreFantasma.

Aquí la tenéis⬇️


Para mas información de actividades paralelas, exposiciones, etc, no dudéis en consultar la página que os dejamos siempre a continuación, Somos F de Fancine, Somos Fusion Freak.

<Más información en WWW.FANCINE.ORG y en redes sociales>


- Horror Zone:

THE QUEEN OF BLACK MAGIC

Al igual que 'Las hijos de Satán' (2017), de Joko Anwar, no se parecía en nada al 'Phantasma' (1979), de Don Coscarelli, remake indonesio por medio (Satan's Slave de 1982), también nos encontramos ante un remake del mismo título, este si genuino del país asiático, fechado en 1979, y brillantemente homenajeado en los títulos de crédito finales. Una Reina de la Magia Negra, estrenada el mismo año que el film de Coscarelli, el cual dicen que igualmente, poco o nada de parece al film que nos ocupa, lo cual puede que cierre su propio círculo de coincidencias, o estamos ante brujería, sin más.  

Mucho de estos temas sabe Anwar, enérgico revitalizador del cine indonesio, que en esta ocasión ejerce como guionista, dejando las labores de la dirección a su compatriota Kimo Stamboel, otro esforzado creador, que también se decanta por el cine de terror, sabedor de la capacidad de este tipo de producciones para abrir las fronteras, y enarbolar la exótica bandera de su país, por encima de otra clase de géneros.

Reciente ganadora del premio a la mejor película, en la sección extrema de medianoche del Festival de Sitges, el film de Stamboel se hace fuerte justo ahí, en su pasión por lo extremo, no cuenta nada nuevo, es la clásica historia de maldiciones varias, e incluso tarda un poco en arrancar, pero una vez te mete de lleno en su particular fantasía, viscosa y contundente, demuestra muy buena mano para mantener la tensión, y hacer que esta no decaiga.

Al tándem formado por Stamboel y Anwar, le preocupa muy poco quien sufre la ira de tan particular maldición, aplican una inaudita crueldad a su trabajo, expresando una libertad que recuerda al cine pretérito que se hacía entre los 70 y los 80 del siglo pasado, a nivel general en cualquier cinematografía, cuando no había tanto ofendido y había que atender menos a lo políticamente correcto.

Finalmente, este exótico producto de género, aprovecha la inquietud de su lúgubre escenario rural, y alguna que otra escena repugnante, liberada de prejuicios, y rodada pensando en un tipo de público al que le gustan las emociones fuertes, no se trata en ningún caso de un trabajo memorable, pero se las arregla para destacar por encima de productos similares, hechos con bastante menos pasión e interés.




- Largometraje a Concurso:

2067

La influencia de Blade Runner en el cine de ciencia ficción, en ese fondo de armario estético que surge al presentar una visión urbana degradada, con evidentes avances tecnológicos, va camino de convertirse en casi la única forma de expresar el pensamiento distópico a nivel cinematográfico.

Debut como guionista y director del australiano Seth Larney, a partir de una idea original, que no se limita a mostrarse visualmente como el film de Ridley Scott, también se aventura en el espectro de viajes en el tiempo, con el objetivo final de exponer un mensaje ecológico de advertencia.

Pese a los homenajes, o las estéticas prestadas, eso que lo juzgue cada cual, el comienzo del film resulta interesante, con el recurso de la imagen del planeta sufriendo diferentes calamidades, y el posterior problema con el aire, que amenaza con acabar en poco tiempo con toda la humanidad. 

El problema surge 400 años después, cuando la narración se vuelve torpe, lenta, y profundamente enrevesada para expresar un argumento, que en el fondo, resulta de lo más sencillo, conduciendo al espectador por un camino espinoso y muy poco estimulante.

A favor, algún diseño visual adecuado, como el de la máquina del tiempo, y el protagonismo de Kodi Smith-McPhee, más implicado de lo que la cinta merece, en su calamitosa aventura vital, bien secundado por Ryan Kwanten, un actor más bien desconocido, pero que posee cierto potencial para los papeles físicos. 

Precisamente, y para terminar, si algo tiene 2067 es potencial, una pena que esta opera prima no lo aproveche, y se pierda en su propio círculo vicioso, Larney equivoca las formas, abraza el sopor por su falta de habilidad narrativa, situando finalmente a la cinta en las antípodas de lo memorable.






- Perlas del Fancine:

LO QUE HACEMOS EN LAS SOMBRAS

De cuando en cuando, surge en el planeta cine y realizador genuinamente original, dotado para atraer la atención del respetable, por encima de tanto producto manufacturado o convencionalismos varios, incluso cuando el género al que se adscribe para su carta de presentación internacional, no sea precisamente el más novedoso.

Bajo el formato de falso documental, el neozelandes Taika Waititi adapta, junto a su socio Jemaine Clement, su propio mediometraje de 2005 del mismo título, que ha apuntaba maneras como delirante obra de terror, que incluso contaba con el protagonismo de Jonathan Brugh, y de los propios realizadores, los cuales se mantienen intactos en sus roles, para esta nueva versión. 

Las aventuras de Deacon, Vladislav y Viago, tres vampiros que comparten vivienda acompañados de Petyr, un nosferatu poco sociable, que vive en el sótano, supone el punto de partida de una de las comedias más inteligentes de este nuevo siglo, que combina diálogos y situaciones muy ingeniosas, funcionando también como un divertido híbrido de terror, dada la ingenuidad con la que sus protagonistas afrontan el mundo que les rodea, anclados más bien en el pasado.

En los apartados técnicos, destaca el virtuosismo de los efectos especiales, hechos de manera artesanal, e insertado de manera impecable en muchas de sus escenas, algunas de los más impactantes, porque pese a su tono de comedia, el film no frivoliza con su aspecto más terrorífico, portando un equilibrio envidiable en ambos aspectos. 

Finalmente, mientras la estrella de Waititi no para de crecer en Hollywood, Oscar como guionista incluido, el recorrido de 'Lo que hacemos en las sombras' se mantiene incluso en alza, gracias a la serie televisiva, que anda ya por su segunda temporada, manteniendo el nivel de un trabajo independiente, tan modesto que apenas contempla un único escenario, pero sobrado de talento e ingenio a raudales.







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