Warrior Nun o como entretenerte viendo a monjas con super poderes pateando el culo a demonios



Me llamaba mucho la atención la nueva superproducción serial de Netflix, Warrior Nun, desde que vi su primer tráiler. No sólo me parecía interesante esta adaptación del cómic del mismo nombre Warrior Nun Areala que se centraba en un clan de monjas que pateaban el culo a demonios, sino que encima la mayoría de la serie se había grabado en la provincia de Málaga, sin ser un título Made in Spain. Y ambas cosas, pues era una conjunción única para darle una oportunidad...eso y que la prota sale casi todo el primer episodio con la camiseta del Málaga C.F.

Warrior Nun no es una excelente serie, ni mucho menos, pero se ha puesto cariño en su realización, con tramas bastante decentes, buenos efectos especiales y
sobre todo muy entretenida para un público muy amplio, sin complicados planteamientos. Que quede claro en este momento que aquí nadie busca una serie gafapastica, estamos hablando de una serie donde monjas con poderes se entrenan con sus habitos para acabar con el mal sobre la tierra.

Nos ha encantado la elección de la guapísima actriz portuguesa Alba Baptista, una de las razones por la que el título termina funcionando.




Monjas con super poderes con algún toque de humor y buenos combates es al fin y al cabo lo que Warrior Nun nos trae en grandes dosis. Es verdad que algunas tramas, que creíamos principales se terminan diluyéndo en favor de otras menos trascendentales, algo que no comprendemos al obligarnos enfocar sobre esas situaciones, pero es algo pasable en el nivel de entretenimiento.

Por cierto querido Netflix, no vamos a perdonar que no haya segunda temporada ya que esta primera entrega no es autoconclusiva y esto necesita continuar. Aviso número 1.



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