Nadie sabe que estoy aquí: El Lostie Jorge García (Hurley) nos demuestra que va para estrella



Nadie sabe que estoy aquí tiene el orgullo de ser lo primero en Netflix en dos facetas diferentes, por un lado es la primera producción chilena de la plataforma y también la primera película del director Gaspar Antillo, contando para ello con una cara muy conocida como es Jorge García, al que todo recordamos de Perdidos, donde fue nuestro querido Hurley.

Nadie sabe que estoy aquí es un drama intimista, lejos de lo comercial, donde se nos cuenta una triste historia que llega al corazón de los espectadores, una historia de como se destruye la autoestima de un pequeño con una voz maravillosa, pero un cuerpo nada comercial, al que utilizan para que otro triunfe con su voz, haciendo que la autoestima de nuestro protagonismo no solo nos lleve por una  travesía de dolor y un calvario, sino la guía de nuestra historia hasta una necesaria resurreción.



Pocas palabras necesita Jorge García para hacernos llegar el dolor de Memo, esa voz truncada, y lo hace con esas miradas que conocimos en la famosa serie lostie y que aquí nos deja a las claras ese corazón destrozado. El resto del reparto de la película son adosados a la magnífica interpretación del actor en un film donde la fotografía se enlaza con los sentimientos en cada momento del protagonistas.

A pesar de su "relajada" forma de contarnos la historia, en ningún momento se nos hace pesada ni lenta porque se van desgranando en cada momento factores de una decisión que puede marcar una vida y que además tiene una duración justa para resolverse.

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