Reseña Balas perdidas 6: Asesinos, de David Lapham (La Cúpula, 2020)




Una reseña de FJ Arcos Serrano

Aunque sabe apañárselas muy bien sola, Virginia Applejack se ha instalado por unos días en casa de su tía Jane, que tiene demasiado tiempo libre desde que el tío Jack dejó la medicación, se instaló en el garaje y se sumió en un estado catatónico. Eli les hace recados. Según tía Jane, Eli es el chico más guapo de todo el condado de Worcerster, por no decir de todo el estado de Maryland. Su madre es una bruja posesiva y manipuladora y su padre murió en un sospechoso accidente. El chaval lleva consigo un tremendo equipaje emocional y en una ocasión se apuñaló un pie. Tanto él como Virginia tienen claro que si no estuvieran tan jodidos tal vez serían más felices… pero más aburridos.

Ahora Dedos tiene un negocio para Virginia. Dedos se llama Dedos por algo, no lo olvidemos.

La sensación general, en cualquier caso, es que de aquí nadie va a salir vivo.

Por fin podemos disfrutar de un nuevo tomo inédito en España de BALAS PERDIDAS: para servidor, uno de los mejores noir que ha dado el noveno arte.

Han pasado más de 20 años desde que en 1995 unos jóvenes David y Maria Lapham crearan El Capitan Books, la editorial bajo la que sacarían este título. Cada nueva entrega se retrasaba más y más. Y así en 2005 la serie queda suspendida con un arco argumental sin terminar. David Lapham no podía dedicarse en cuerpo y alma a su serie de autor ya que se fue una larga temporada a Avatar, Marvel y DC; Es en el año 2014 cuando se decide a retomarla y gracias a esto pudimos disfrutar en el pasado 2018 del tomo Balas Perdidas: Hazañas y travesuras y ahora en el año 2020 de este Balas Perdidas 6: Asesinos de la mano de La Cúpula.



Aquí vemos como Virginia Applejack, la protagonista por méritos propios de estos números, se instala en casa de su tía y aquí es cuando empiezan a surgir los problemas para ella.

Recordemos que Virginia es una niña con muy poca paciencia, con un padre complaciente y ausente, una madre a la que odia visceralmente con toda su alma y una hermana que en cuanto puede se marcha de casa. Todo esto hace que Virginia tenga numerosos problemas de conducta en la escuela y algunos enfrentamientos con compañeros de clase que se ríen de ella y que más tarde acaban lamentando haberlo hecho, ya que es una mujer de armas tomar…

David Lapham vuelve a demostrar esa habilidad innata para contar fragmentos aislados e incidentes concretos en la vida de estos personajes que conforman un rompecabezas fascinante a lo que ayuda un dibujo con una clara influencia cinematográfica, dando como resultado formal una lectura ágil y muy dinámica que obliga a pasar las páginas con ferviente interés.

Al haber ido leyendo los números de esta serie en su edición española no me queda otra cosa que decir que el autor es simplemente un maestro con las tintas y lo explota en cada una de las viñetas otorgándole a cada personaje una personalidad única y diferenciable, al igual que es muy bueno a la hora de transmitir emociones potentes que te llegan a lo más profundo como lectores.



Volviendo a Virginia, está claro que este personaje está en la serie para sufrir. Las perrerías a las que debe enfrentarse son muy variadas y grotescas, así que no le queda otra que resguardarse en la resuelta Amy Racecar que inventó la propia Amy en sus cuadernos escolares como vía de escape a su imaginación.

Podríamos decir que estamos ante un personaje inocente que ve su vida y su mundo completamente colapsado por la maldad de uno o varios individuos (Dedos es verdaderamente un personaje aterrador y deleznable), en un entramado de acción y violencia virulenta que nace del más profundo odio interior.

En definitiva: Si os gusta el género negro, BALAS PERDIDAS es una de esas obras imprescindibles en vuestra biblioteca.

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