Critica: Underwater por Rodrigo Martin Noriega




A ver, hay algo que debemos aceptar. Nunca volveremos a ver ni a vivir una película como Alien. Eso no va a pasar. Harán más secuelas, versiones, remakes, lo que quieran. Alien es un milagro irrepetible. Pero lo alucinante es que su segunda parte, Aliens, fue otra maravilla absoluta siendo una experiencia completamente distinta. El rayo cayó dos veces en el mismo sitio. Y esto a qué viene?

Pues a que pese a su ambientación submarina, Underwater no es más que un pastiche de esas dos películas. Y claro. Alguien tuvo la idea de que esa anemia viviente de Kristen Stewart podría ser una nueva Ripley. Ojo a eso. Alguien pensó que podía ponerse en igualdad de condiciones a Sigourney Weaver con Kristen Stewart. A partir de ahí nada puede salir bien. Porque mientras que la Ellen Ripley de Alien era un personaje real, una mujer con personalidad y carisma obligada por las circunstancias a reafirmar su valor y su capacidad de sacrificio y supervivencia frente a un alien cuyas resonancias metafóricas son ilimitadas,en cambio el personaje de Kristen Stewart es una especie de instagramer, cuya voz en off comienza diciendo una sarta de chorradas que podrían incluirse perfectamente en esas odas a la estupidez narcisista que son los libros de los jóvenes poetas mediáticos, cuyo desconocimiento de los mínimos rudimentos poéticos es directamente proporcional a la falta que les hace una hostia bien dada para dejar de escribir sandeces.

El personaje de Stewart es así. Y ella reacciona a la aparición de monstruos submarinos con la expresión de estar pensando en cómo su ex Robert Pattinson ha rehecho su vida o si el pelo corto y rubio le queda bien. Para fastidiar la cosa los guionistas la sacan en bragas cada dos por tres para que, obviamente, recordemos las escenas finales de Alien. Y si eres un varón heterosexual de cierta edad y con un poco de sangre en las venas sabes de lo que estoy hablando.

En fin. La peli tiene sus momentos, pero no justifican perder el tiempo hora y media. Además termina con un primer plano de Kristen Stewart en plan intensita, como es ella. Y con una canción indie pop. No sale Leticia Dolera de milagro. Que Santa Ripley nos perdone.

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