Crítica a 'Bliss': Lisérgica metamorfosis, artística y sangrienta, frente al bloqueo creativo.



Independiente, oculto como una enfermedad, se suele manifestar puntualmente un tipo de producción alternativo, a caballo entre el cine de terror y un tipo de fantasía lisérgica, que suele llamar la atención entre los cinéfilos más curiosos, como variante de máxima originalidad al que aferrarse, bien alejado de toda consideración comercial. 

Desde su primer fotograma, y conviene puntualizarlo, el film avisa sobre la posibilidad de sufrir ataques epilépticos, tal es la presencia, en continuo parpadeo, que pretende convertir a 'Bliss' en toda una experiencia visual, pese a que el peaje para muchos incautos, o algún experto, que pueda quedar noqueado por un estado de ánimo bajo, sea simplemente descartar irritado tan compleja propuesta.

Cierto que al film de Joe Begos le cuesta algo arrancar, no es cuestión de metraje, su coctel de sexo, drogas y rock duro, está licuado con un barniz muy grueso, la sangre aparece, pero solo a borbotones en su segunda mitad, cuando a muchos ya se les habrá atragantado el nudo, subiendo la apuesta para hacer las delicias de los aficionados al cine de horror extremo.

En la cima de tan peculiar descenso a los infiernos, destaca la entrega de Dora Madison, que asume un protagonismo claramente complice con el realizador, al cual entrega un registro impecable, dentro de esa pesadilla de vibrante exceso al que se ve abocado su personaje.

El poder de las imágenes por encima del argumento, a Begos le importa poco sacrificar elementos narrativos para la causa, tiene algún apunte interesante, como el bloqueo creativo, bien expresado en el magnetismo que desprende ese lienzo en continua metamórfosis, catalizador de la enorme variedad cromática de la que el film hace gala, pero su enfoque es mostrarse siempre desde un prisma psicodélico, que en algunos pasajes resulta agotador, por un exceso estético de continuo bombardeo.

Finalmente, y con algún eco lejano, que recuerda a 'El Ansia' de Tony Scott, 'Bliss' se manifiesta como un trabajo sumamente complejo, al que conviene acercarse con precaución y buenas dosis de paciencia, al menos hasta ver estallar su particular bomba de color en tan cruento desenlace, del cual disfrutará ese publico marginal que, como un servidor, se viene arriba con las orgías de hemoglobina en pantalla, para el resto, consumidores de productos manufacturados, un consejo, huid lo más lejos posible, si no queréis que se os atasquen las dichosas palomitas en los conductos biliares.


(Películas del 29 Fancine: Festival de Cine Fantástico Universidad de Málaga)

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