Malasaña 32, sustos en la España de los setenta.



Una película que prometía mucho pero que se queda en otra cinta mas de genero como otras tantas que ya hemos visto mil veces.


Malasaña 32 nos cuenta la historia de una familia que se muda a Madrid a finales de los setenta, llena de ilusiones, para afrontar una nueva vida y un mejor futuro para sus hijos, pero que tienen la mala suerte de comprar una casa habitada por un ente malvado.

Albert Pinto nos trae una película supuestamente basada en hechos reales, que si investigas solo un poquito descubres que en realidad no existen esos hechos reales, sino que se basa en una serie de casos sin conexión ocurridos en los setenta en esa calle de Madrid. Pero que al poner la coletilla, inspirada en una historia real, llevará mas gente al cine y sobre todo lo relacionará con otra cinta similar que tuvo mucho éxito en taquilla. Verónica.

El problema que tiene la película es que no hay nada original, ninguna propuesta nueva o algo minimamente interesante mas allá de los tres mil sustos clásicos y tópicos anunciados con una subida de volumen en la música. Algo que funciona como ya hemos visto en todas las películas de James Wan de los Warren. Y es que tanto en producción como en fotografía, e incluso en guión, la saga de los Warren es una clara inspiración para esta cinta. Película que si bien consigue darte algunos sustos muy buenos, no consigue del todo desarrollar la sensación continua de terror. Entre otras cosas porque está tan llena de tópicos y puntos comunes que todo lo que ocurre, te lo esperas.

En definitiva un entretenimiento de hora y media tan bien consumible como olvidable en cuanto sales por la puerta del cine, pero oye, que eso no es un demérito, mucha gente busca precisamente eso en una película de terror actual.




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