Beastie Boys. El Libro, de Michael Diamond y Adam Horovitz (Reservoir Books, 2019)


Una reseña de FJ Arcos Serrano

Durante más de treinta años, Beastie Boys ha tenido una influencia irrefutable en la cultura popular, un influjo que persiste todavía hoy. Tan peculiar y ecléctico como la banda, este libro, planteado también como un homenaje a Adam Yauch (MCA), el tercer miembro de la banda, fallecido en 2012, supone una vuelta de tuerca a las clásicas memorias musicales: aquí el lector encontrará desde insólitas fotos hasta ilustraciones originales o cartas manuscritas.



Muchos de sus seguidores hemos estado esperando estas épicas memorias desde que se comenzó a hablar de ellas en 2015. Podría decir incluso que si no eres fan del grupo, lo que se cuenta aquí es historia de la música, ya que asistimos como testigos de excepción a una gloriosa anomalía donde tres críos acabaron vendiendo más de veinte millones de copias. Una monumental y atípica autobiografía escrita por Mike D y Ad-Rock donde se repasa la historia del genial trío neoyorquino que se resume en ocho discos y treinta años de carrera.

Beastie Boys no han cambiado nada: siempre fueron los mismos bromistas del principio, los chicos blanquitos que se lo pasaban genial imitando las formas del gangsta rap más agresivo y primigenio hasta llegar a su propio estilo donde combinaban una mezcla de estilos que los convirtió en unos músicos únicos e inimitables.



Beasties Boys. El Libro se nos presenta en un formato cuidadosamente elaborado y en una edición de auténtico lujo (la editorial Reservoir Books ha hecho un increíble trabajo en este aspecto), donde nos encontramos con más de 500 páginas salvajemente humorísticas donde cabe de todo: desde anécdotas bizarras, infinidad de fotografías, insólitos recetarios, listas de reproducción y capítulos en formato cómic…todo ello confluye en esta gran y genial travesía de este trío neoyorquino que revolucionó el hip hop y abrazó un éxito cada vez mayor, siendo un grupo de culto para muchos (entre los que me incluyo).

No podemos olvidar la gran labor de Rick Rubin como el primer productor de Beastie Boys y posteriormente figura clave de grandes artistas/bandas como Johnny Cash, Slayer, Red Hot Chilli Peppers, System of a Down, Audioslave o Metallica, entre otros…



Contar además que Mike D Adam Ad-Rock Horovitz en un acto de honradez y una declaración de amor incondicional hacia su compañero Adam Yauch fallecido en 2012 víctima de un cáncer, dejaron por escrito que nunca volverían a grabar absolutamente nada o a actuar en directo sin su compañero.

En definitiva: un auténtico regalo que celebra y muestra una manera de ver la vida, la música y el arte en general.

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