Diecisiete, esa dulce forma que tiene Netflix de hacernos llorar y reir



Netflix también quiere premios, no solo le vale las buenas críticas de algunas de sus series y películas de producción propia, quiere reconocimiento y un Goya o premio similar no amarga a nadie, y ahí es donde entra el excelente director Daniel Sánchez Arévalo y su dulce Diecisiete que, además de estrenarse en la plataforma también lo ha hecho en algunas salas para poder optar a Goyas (y no sería descabellado que fuera premiada)

Diecisiete es una road movie por el norte de España que tiene la virtud de hacernos llorar y reir por igual pero sobre todo de ser un producto familiar y que gustará a diferentes tipos de público, algo muy similar, aunque diferente en temática, a lo que consiguió el director con La Gran Familia Española.



Los dos hermanos protagonista, los actores Nacho González y Biel Montoro, nos conduce a lo más profundo de los sentimientos: la rebeldía de la adolescencia, el amor,  la soledad familiar y muchos más. Destacar la labor del semidesconocido Biel Montoro en su papel de adolescente problemático y enfadado con el mundo que nos deja un sabor excelente en su actuación y al que le auguramos un gran futuro.

Preciosa y bien rodada, Diecisiete es una de las sorpresas de este final de año en lo que al cine patrio se refiere y sobre todo sale del camino de otras producciones de la gran N que también triunfan por todo el mundo con acento español pero que son muy diferentes. Buen cine de autor pero para un público amplio.



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