Reseña El sombra. El día del sacrificio de Edu Molina (GP Ediciones, 2019)


Una reseña de FJ Arcos Serrano

El Sombra es un detective privado sin escrúpulos, adicto a las drogas y admirador de Miles Davis. Le acompaña Tito, un chico inteligente y gran lector, que le ayuda con los casos. En un México DF, gobernado por un régimen totalitario, El sombra y Tito, se ven envueltos en una trama que amenaza los cimientos del poder. Luchadores enmascarados, policías corruptos, sexo y mariachis revolucionarios se mezclan en una aventura del que ningún protagonista es capaz de intuir donde acabará.



La editorial zaragozana GP Ediciones apuesta por el autor argentino Edu Molina y lo hace por todo lo grande en una cuidada edición en rústica con solapas. Un auténtico acierto el de publicar esta obra suya que data del año 2013, para así poder acercarla al público español.

Una serie de circunstancias unirá el destino de cuatro personajes de lo más varipintos: El sombra (un detective privado adicto a las drogas), Tito (un muchacho deseoso de escapar de su familia), un mariachi con un gran poder en sus palabras y un luchador mexicano que esconde un gran secreto.. El grupo se embarcará en una aventura rocambolesca (y muy muy loca en algún segmento en particular) y que cuenta con un giro final sorprendente. La ambientación, a lo “Blade Runner”, nos muestra a una sociedad sometida por una terrible dictadura, donde el propio autor confiesa haber extrapolado sus impresiones de los dos países en los que ha residido, México y Argentina.



Merece la pena detenerse de nuevo en el hecho de ese clímax bien preparado y medido, que se antoja como una conclusión perfecta y hasta tal punto lógica con respecto al desarrollo de la trama que el autor ha ido desarrollando desde el inicio. A mí me ha obligado a que le de otra vuelta al comic, revisando alguna que otra página y el escenario donde se desarrolla la acción para descubrir algún que otro detalle que en una primera lectura me pasó desapercibido.

Una vez que el cómic se muestra como una amalgama de géneros e intenciones, lo mejor es dejarse llevar y disfrutar con una propuesta muy diferente, con un nivel de riesgo muy apreciable y que no deja a nadie indiferente.



El apartado gráfico de Edu Molina bebe sobre todo de Alberto Breccia (de quien fue alumno) y, particularmente, me ha recordado mucho al dibujo de Kevin O’Neill, dibujante que me encanta y que ha ilustrado algunas de las mejores últimas historias de Alan Moore.

Es muy peculiar la impresión de las tintas en estas páginas, marcando volumen y generando sensaciones de opresión y cierta oscuridad, en la línea del tono general de la historia.

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